La puesta en marcha de una instalación de refrigeración con amoníaco es crítica. Un protocolo bien definido asegura seguridad y rendimiento óptimo del sistema.
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La puesta en marcha de una instalación de refrigeración con amoníaco es crítica. Un protocolo bien definido asegura seguridad y rendimiento óptimo del sistema.
La puesta en marcha de una instalación de refrigeración industrial que utiliza amoníaco (NH3) es un proceso crítico que requiere atención meticulosa a los detalles. A lo largo de mi carrera, he observado que un protocolo bien definido no solo optimiza el rendimiento del sistema, sino que también asegura la seguridad operativa y el cumplimiento normativo. Este artículo tiene como objetivo desglosar el protocolo de puesta en marcha en pasos claros y concisos.
Antes de realizar cualquier actividad de puesta en marcha, es esencial revisar toda la documentación técnica del sistema. Esto incluye planos, especificaciones, manuales de operación y mantenimiento, y cualquier normativa aplicable, como la IIAR y ASHRAE 15. Esta revisión asegura que todos los componentes e instalaciones cumplan con los estándares requeridos.
Realizar una inspección visual de todos los componentes es un paso fundamental. Deben verificarse:
Además, se debe comprobar que los sistemas de protección funcionan correctamente, incluyendo alarmas y cortinas de seguridad.
La carga de amoníaco debe realizarse de acuerdo con las especificaciones del fabricante y los cálculos de carga térmica. Es recomendable cargar el sistema hasta un 80-90% de su capacidad teórica inicial, para evitar problemas de sobrepresión durante la puesta en marcha.
Antes de iniciar el compresor, es esencial verificar el funcionamiento de los equipos auxiliares:
Una vez que se han verificado los equipos auxiliares, se puede proceder a la puesta en marcha del compresor. Se recomienda seguir estos pasos:
Luego de la puesta en marcha inicial, se deben realizar ajustes finos para optimizar el rendimiento del sistema. Esto incluye:
Una vez que el sistema ha sido puesto en marcha y ajustado, se debe realizar un monitoreo continuo durante un periodo de prueba. Es clave registrar cualquier anomalía y corregirla de inmediato. Este periodo de evaluación debe durar al menos 72 horas para asegurar que el sistema funcione dentro de los parámetros esperados.
Finalmente, es fundamental documentar todo el proceso de puesta en marcha, incluyendo ajustes realizados y cualquier incidente. Esta información es vital para futuras referencias y para la capacitación del personal de mantenimiento. Recomiendo realizar un curso de formación especializado, como el curso de refrigeración industrial, para reforzar los conocimientos sobre la operación y mantenimiento de sistemas de amoníaco.
La puesta en marcha de una instalación de amoníaco es un proceso complejo que requiere atención a cada detalle. Al seguir un protocolo riguroso y sistemático, se puede garantizar un funcionamiento eficiente y seguro del sistema. Recuerde que cada instalación tiene sus particularidades, por lo que es esencial adaptar el protocolo a las condiciones específicas de operación.
Agradecimientos
Muchas gracias por el tiempo dedicado a la lectura de este articulo, espero que haya sido de interés. Quedo a disposición de todos los lectores, respondiendo a sus preguntas o inquietudes y son bienvenidas aquellas sugerencias para la selección de contenidos a desarrollar en los próximos artículos del blog académico.
Sobre el autor

Ing. Alejandro d’Huicque
Ingeniero Electromecánico egresado de la Universidad de Buenos Aires – Argentina. Trabajo en el área de refrigeración industrial desde el año 1984.
Docente en : Universidad Tecnológica Nacional UTN – Consejo Profesional de Ingeniería Mecánica y Electricista COPIME -Instituto Argentino de Refrigeración y Aire Acondicionado IARAA.