El amoníaco y el aceite presentan una incompatibilidad que afecta la eficiencia de sistemas frigoríficos. Comprender este fenómeno es clave para optimizar el rendimiento y evitar daños.
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El amoníaco y el aceite presentan una incompatibilidad que afecta la eficiencia de sistemas frigoríficos. Comprender este fenómeno es clave para optimizar el rendimiento y evitar daños.
A lo largo de mi carrera he encontrado que uno de los problemas recurrentes en las instalaciones de refrigeración industrial que utilizan amoníaco (NH3) es la incompatibilidad de este refrigerante con el aceite. Este fenómeno no solo afecta la eficiencia del sistema, sino que también puede provocar daños a largo plazo en los componentes del circuito. Por lo tanto, es crucial entender las razones físicas detrás de esta incompatibilidad.
El amoníaco es un refrigerante de alta eficiencia que tiene un punto de ebullición de aproximadamente -33 °C a presión atmosférica. Por otro lado, los aceites utilizados en compresores de amoníaco, como los sintéticos o minerales, tienen propiedades químicas y físicas que los hacen menos solubles en amoníaco. Esto se debe a la naturaleza polar del amoníaco y la estructura química de los aceites, que son generalmente apolares.
La solubilidad del amoníaco en los aceites es bastante limitada, generalmente inferior al 5% en peso. Esta baja solubilidad se debe a que el amoníaco favorece interacciones moleculares con otras moléculas polares, mientras que los aceites presentan un comportamiento diferente debido a su estructura. Este fenómeno puede llevar a la formación de dos fases en el sistema, donde el aceite tiende a acumularse en ciertas áreas, como en el compresor y el condensador, afectando su rendimiento.
La mala mezcla del amoníaco y el aceite puede derivar en varios problemas operativos:
Para optimizar el rendimiento del sistema y minimizar los problemas asociados con la mezcla de amoníaco y aceite, se pueden implementar las siguientes prácticas:
La incompatibilidad entre amoníaco y aceite se debe a sus propiedades químicas y físicas, que dificultan su mezcla. **Es esencial elegir un aceite compatible y monitorear su concentración en el sistema para evitar problemas operativos y daños en el equipo**. La atención a estos detalles no solo mejora la eficiencia del sistema, sino que también puede reducir costos a largo plazo en mantenimiento y operación.
Es importante tener en cuenta las normativas aplicables, como la ASHRAE 15 y el RD 552/2019, que establecen directrices sobre la seguridad y el manejo de refrigerantes como el amoníaco. Estas regulaciones son fundamentales para garantizar no solo la eficiencia, sino también la seguridad en las instalaciones frigoríficas.
Para profundizar en el conocimiento sobre refrigeración industrial, recomiendo asistir a un curso de refrigeración industrial, donde se abordan estos temas en detalle. Además, el curso específico sobre refrigeración con NH3 ofrece una oportunidad excelente para profundizar en las características y desafíos del amoníaco como refrigerante.
Pueden consultar más sobre este tema en artículos relacionados como ¿Qué pasa si hay aceite en el evaporador? y ¿Cuánto amoníaco lleva una instalación frigorífica industrial?.
Agradecimientos
Muchas gracias por el tiempo dedicado a la lectura de este articulo, espero que haya sido de interés. Quedo a disposición de todos los lectores, respondiendo a sus preguntas o inquietudes y son bienvenidas aquellas sugerencias para la selección de contenidos a desarrollar en los próximos artículos del blog académico.
Sobre el autor

Ing. Alejandro d’Huicque
Ingeniero Electromecánico egresado de la Universidad de Buenos Aires – Argentina. Trabajo en el área de refrigeración industrial desde el año 1984.
Docente en : Universidad Tecnológica Nacional UTN – Consejo Profesional de Ingeniería Mecánica y Electricista COPIME -Instituto Argentino de Refrigeración y Aire Acondicionado IARAA.